Reflexiones sobre el amor, la familia, la sociedad, la educación, el miedo, la ciencia, etc....
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martes, 11 de junio de 2013
Lo agradable no siempre es bueno
No debemos confundir lo bueno con lo agradable; lo bueno puede ser amargo, como es la medicina amarga que sana; y lo agradable puede resultar nocivo.
Luego no puedes guiarte por el criterio de si algo gusta o disgusta, para deducir si es bueno o malo, si puedes o no realizarlo, admitirlo o rechazarlo.
El gusto y el deber muchas veces recorren caminos distinto; no sigas el camino del gusto, sino cuando ese camino coincida con el camino del deber.
En cada persona y en cada cosa hay algo de bueno; tu sabiduría consistirá en descubrir eso bueno, cerrando los ojos a lo que en esa persona o cosa pueda haber de no bueno. En todo momento puedes decir algo bueno; no vayas escatimando a nadie lo bueno que puedes darle: eso sería avaricia y egoísmo.
Discernir entre lo que es bueno y lo que no lo es; practicar el bien y apartarse del mal; eso es "pisar fuerte en la vida". "Se te ha declarado, o hombre, lo que es bueno, lo que Yahvé de ti reclama: tan sólo practicar la equidad, amar la piedad y caminar humildemente con tu Dios" (Miq 6,8).
La luz de la gracia es una luz que la sombras cambian en el sol.
Luego no puedes guiarte por el criterio de si algo gusta o disgusta, para deducir si es bueno o malo, si puedes o no realizarlo, admitirlo o rechazarlo.
El gusto y el deber muchas veces recorren caminos distinto; no sigas el camino del gusto, sino cuando ese camino coincida con el camino del deber.
En cada persona y en cada cosa hay algo de bueno; tu sabiduría consistirá en descubrir eso bueno, cerrando los ojos a lo que en esa persona o cosa pueda haber de no bueno. En todo momento puedes decir algo bueno; no vayas escatimando a nadie lo bueno que puedes darle: eso sería avaricia y egoísmo.
Discernir entre lo que es bueno y lo que no lo es; practicar el bien y apartarse del mal; eso es "pisar fuerte en la vida". "Se te ha declarado, o hombre, lo que es bueno, lo que Yahvé de ti reclama: tan sólo practicar la equidad, amar la piedad y caminar humildemente con tu Dios" (Miq 6,8).
La luz de la gracia es una luz que la sombras cambian en el sol.
Hoy puedes ser feliz
Dialogando con un grupo de jóvenes sobre el tema de la felicidad pude percatarme de las dudas que tienen al respecto: ¿Puedo ser feliz cuando mi vida no tiene buen pasado? ¿Para ser feliz tengo que dejar las diversiones? Otros decían: ¿El dinero es un obstáculo para ser feliz? ¿Se puede llegar a ser feliz cuando estás lleno de problemas? ¿Cómo levantarme después de un fracaso en la escuela?
Les contesté que no hay verdadera felicidad sin sabiduría, que ésta se puede encontrar en todas la etapas de la vida y que la felicidad no es:
Ausencia de diversiones.
Divertirse sin destruirse es saber ser feliz, sólo los tontos se divierten destruyéndose. Obsérvese como los niños son felices con las cosas más sencillas: un juguete, un dulce, un amigo, un cuento. Aun en las peores circunstancias ellos ríen, juegan y son felices. Entienden que la vida es una fiesta a la que fueron especialmente llamados. Su ejemplo nos recuerda que la verdadera diversión es la que nace de uno y no la que está condicionada a factores o propuestas externas. Hoy en día hay formas de pasar la vida, que en sí, no tienen nada de divertido como lo es el libertinaje sexual en el que se transgreden los límites de la propia naturaleza y se raya en el desorden moral, social y espiritual. Es cierto que tenemos derecho a divertirnos, pero nunca optando por aparentes formas de diversión que sólo llegan a la destrucción de la persona.
La felicidad no es olvidarse del pasado.
¡Ya lo pasado, pasado!¡Tú vive en el presente!¡Olvídate del pasado! Son frases frecuentemente escuchadas que expresan a veces la falta de responsabilidad sobre lo que se ha vivido. La felicidad no es cuestión de un poco de timpo sino que es el resultado de unificar las experiencias pasadas y presentes y de valorarlas, necesitamos reconciliarnos con lo que pasó, amarlo y no olvidar que el presente es el resultado de las acciones realizadas con anterioridad. El futuro, por su parte, es aquello todavía no alcanzado que, sin embargo, es una realidad actual y activa en uno mismo.
La tentación dde proyectarse a una vida feliz sin asumir el pasado y la realidad actual suele ser el resultado de jóvenes idealistas. Ignorar de dónde venimos no es saber hacia doónde vamos. Intentar olvidar intencionalmente lo pasado es exponerse a buscar la felicidad siempre por los mismos caminos y cometer entonces los mismos errores.
La felicidad no depende de las derrotas.
Existe una máxima que dice: "La madre del éxito son los fracasos", cada fracaso nos hace más listos. Hoy muchos creen que ser feliz es no tener ningún fracaso porque algunos de nuestros mayores nos enseñaron que la felicidad se encuentra en el no equivocarse, hoy grandes personas nos enseñan lo contrario. Tómese en cuenta que la condición humana por su propia naturaleza está expuesta a cometer errores que no tienen la última palabra, si los aprovechamos tendremos una puerta abierta a la felicidad.
Es una mentira creer que la gente exitosa no comete errores, como todos los cometemos, la diferencia está en que tratan de no repetirlos. La felicidad se construye con glorias y penas, éxitos y fracasos, con errores y aciertos, lo único que hay que hacer es aprender.
La felicidad no es un camino, es un destino marcado por 3 cosas: saber lo que debo creer, saber lo que debo desear y saber lo que debo hacer.
La felicidad no es ausencia de problemas.
Comúnmente se piensa lo contrario, pero la felicidad es algo que se va haciendo todos los días, en ellos encontraremos diversidad de situaciones algunas de las cuales son problemáticas. Éstas situaciones son medios que nos permiten madurar y encontrar la auténtica felicidad. Los problemas no son nuestros enemigos, la vida los presenta para que los resolvamos y no para pelear con ellos. No son ellos quienes estropean nuestros días felices sino nuestra impaciencia y la falta de decisión para resolverlos. Recordemos que no desaparecerán sino hasta cuando estemos 3 metros bajo tierra. Aprendamos a vivir felices en medio de las situaciones problemáticas, si logramos hacerlo esto será para nosotros una bendición.
El dinero no es la felicidad.
Dice un dicho popular, "el dinero no lo es todo en la vida pero como ayuda", y en cierta manera es verdad. El problema del dinero radica en la forma de obtenerlo y de gastarlo más que de tenerlo todo o no. Una sociedad de consumo, como en la que vivimos, nos impulsa a creer que una persona tiene mayor valor si es capaz de adquirir más, se asocia entonces la felicidad con la posesión de dinero y el poder adquisitivo.
"El que ama el dinero nunca tiene lo suficiente" (cf. Ecl 5, 9; Prov 30, 8-9). "La raíz de todos los males es el amor al dinero" (cf. Mt 6, 24; 1 Tim 6, 10). Estas afirmaciones son un parámetro que nos ayudan a saber tener y gastar el dinero.
No son las riquezas las que nos proporcionan la felicidad sino la tranquilidad y el trabajo hecho honestamente.
Conclusión.
No está la felicidad en vivir sino en saber vivir, no vive más el que vive sino el que mejor vive; porque no mide el tiempo de vida sino el empleo de ella. Feliz aquél que no pierde la fuerza de la fe y aprende a ser feliz en medio de cualquier situación que la vida le presenta.
Les contesté que no hay verdadera felicidad sin sabiduría, que ésta se puede encontrar en todas la etapas de la vida y que la felicidad no es:
Ausencia de diversiones.
Divertirse sin destruirse es saber ser feliz, sólo los tontos se divierten destruyéndose. Obsérvese como los niños son felices con las cosas más sencillas: un juguete, un dulce, un amigo, un cuento. Aun en las peores circunstancias ellos ríen, juegan y son felices. Entienden que la vida es una fiesta a la que fueron especialmente llamados. Su ejemplo nos recuerda que la verdadera diversión es la que nace de uno y no la que está condicionada a factores o propuestas externas. Hoy en día hay formas de pasar la vida, que en sí, no tienen nada de divertido como lo es el libertinaje sexual en el que se transgreden los límites de la propia naturaleza y se raya en el desorden moral, social y espiritual. Es cierto que tenemos derecho a divertirnos, pero nunca optando por aparentes formas de diversión que sólo llegan a la destrucción de la persona.
La felicidad no es olvidarse del pasado.
¡Ya lo pasado, pasado!¡Tú vive en el presente!¡Olvídate del pasado! Son frases frecuentemente escuchadas que expresan a veces la falta de responsabilidad sobre lo que se ha vivido. La felicidad no es cuestión de un poco de timpo sino que es el resultado de unificar las experiencias pasadas y presentes y de valorarlas, necesitamos reconciliarnos con lo que pasó, amarlo y no olvidar que el presente es el resultado de las acciones realizadas con anterioridad. El futuro, por su parte, es aquello todavía no alcanzado que, sin embargo, es una realidad actual y activa en uno mismo.
La tentación dde proyectarse a una vida feliz sin asumir el pasado y la realidad actual suele ser el resultado de jóvenes idealistas. Ignorar de dónde venimos no es saber hacia doónde vamos. Intentar olvidar intencionalmente lo pasado es exponerse a buscar la felicidad siempre por los mismos caminos y cometer entonces los mismos errores.
La felicidad no depende de las derrotas.
Existe una máxima que dice: "La madre del éxito son los fracasos", cada fracaso nos hace más listos. Hoy muchos creen que ser feliz es no tener ningún fracaso porque algunos de nuestros mayores nos enseñaron que la felicidad se encuentra en el no equivocarse, hoy grandes personas nos enseñan lo contrario. Tómese en cuenta que la condición humana por su propia naturaleza está expuesta a cometer errores que no tienen la última palabra, si los aprovechamos tendremos una puerta abierta a la felicidad.
Es una mentira creer que la gente exitosa no comete errores, como todos los cometemos, la diferencia está en que tratan de no repetirlos. La felicidad se construye con glorias y penas, éxitos y fracasos, con errores y aciertos, lo único que hay que hacer es aprender.
La felicidad no es un camino, es un destino marcado por 3 cosas: saber lo que debo creer, saber lo que debo desear y saber lo que debo hacer.
La felicidad no es ausencia de problemas.
Comúnmente se piensa lo contrario, pero la felicidad es algo que se va haciendo todos los días, en ellos encontraremos diversidad de situaciones algunas de las cuales son problemáticas. Éstas situaciones son medios que nos permiten madurar y encontrar la auténtica felicidad. Los problemas no son nuestros enemigos, la vida los presenta para que los resolvamos y no para pelear con ellos. No son ellos quienes estropean nuestros días felices sino nuestra impaciencia y la falta de decisión para resolverlos. Recordemos que no desaparecerán sino hasta cuando estemos 3 metros bajo tierra. Aprendamos a vivir felices en medio de las situaciones problemáticas, si logramos hacerlo esto será para nosotros una bendición.
El dinero no es la felicidad.
Dice un dicho popular, "el dinero no lo es todo en la vida pero como ayuda", y en cierta manera es verdad. El problema del dinero radica en la forma de obtenerlo y de gastarlo más que de tenerlo todo o no. Una sociedad de consumo, como en la que vivimos, nos impulsa a creer que una persona tiene mayor valor si es capaz de adquirir más, se asocia entonces la felicidad con la posesión de dinero y el poder adquisitivo.
"El que ama el dinero nunca tiene lo suficiente" (cf. Ecl 5, 9; Prov 30, 8-9). "La raíz de todos los males es el amor al dinero" (cf. Mt 6, 24; 1 Tim 6, 10). Estas afirmaciones son un parámetro que nos ayudan a saber tener y gastar el dinero.
No son las riquezas las que nos proporcionan la felicidad sino la tranquilidad y el trabajo hecho honestamente.
Conclusión.
No está la felicidad en vivir sino en saber vivir, no vive más el que vive sino el que mejor vive; porque no mide el tiempo de vida sino el empleo de ella. Feliz aquél que no pierde la fuerza de la fe y aprende a ser feliz en medio de cualquier situación que la vida le presenta.
Fuente: Revista Inquietud Nueva
Dios nos pide estar alegres
Alma mía tan amada, tengo tantos deseos de verte siempre alegre, que te detengas un momento y captes las mil bendiciones que te envío. Desde que amanece los rayos del sol naciente te deben llenar de alegría, porque es el primer destello que quiero que disfrutes. TE lo concedo para que puedas ir por el mundo feliz, sabiendo que tienes en el CIELO un PADRE que TE AMA. Al hacer tu oración, sé consciente de que te diriges a alguien que te escucha y te responde en el mismo instante pero piensa que se necesita tener tu alma dócil para ACEPTAR con PAZ tu HOY.
Mis palabras "Estad siempre alegres, orad sin cesar, dar gracias por todo", son como una petición que te hago y que si la haces vida, te sabré recompensar con plenitud de paz en el alma.
Te regalo tantos momentos de alegría, el canto de los pájaros, el vuelo de las mariposas, el aroma de las flores, las sonrisas de los niños, el consejo de los ancianos; te permito VER con los ojos del alma la belleza escondida en todas las cosas, pero sobre todo los grandes sentimientos que existen en las personas.
Te permito disfrutar de la naturaleza que es bellísima, es mi creación para ti, piensa que en cada hoja te digo un "te amo" para llenarte de fortaleza y que continúes luchando, superando todas las circunstancias que se te presentan en la vida.
Alma mía tan amada necesito que vivas alegre, que cuantos te traten se sientan atraídos hacia mí. Tienes todo para ser plenamente feliz, pero también te he dado una misión de AMOR y ALEGRÍA que tienes que cumplir.
Eres mi hija y en todo momento debes sentir mi presencia, en la alegría y en la tristeza, en la salud y enfermedad, cada alma que se acerque a tu llevándote comprensión y consuelo se sencilla ACÉPTALO, todo lo que recibas hazlo con verdadera humildad, yo estoy cerca de tu en las manos de todos tus hermanos.
Déjate AMAR por mí y tendrás la ALEGRÍA por añadidura. ¡Vive feliz disfrutando todos los MOMENTOS DE ALEGRÍA que te regalo!
Mis palabras "Estad siempre alegres, orad sin cesar, dar gracias por todo", son como una petición que te hago y que si la haces vida, te sabré recompensar con plenitud de paz en el alma.
Te regalo tantos momentos de alegría, el canto de los pájaros, el vuelo de las mariposas, el aroma de las flores, las sonrisas de los niños, el consejo de los ancianos; te permito VER con los ojos del alma la belleza escondida en todas las cosas, pero sobre todo los grandes sentimientos que existen en las personas.
Te permito disfrutar de la naturaleza que es bellísima, es mi creación para ti, piensa que en cada hoja te digo un "te amo" para llenarte de fortaleza y que continúes luchando, superando todas las circunstancias que se te presentan en la vida.
Alma mía tan amada necesito que vivas alegre, que cuantos te traten se sientan atraídos hacia mí. Tienes todo para ser plenamente feliz, pero también te he dado una misión de AMOR y ALEGRÍA que tienes que cumplir.
Eres mi hija y en todo momento debes sentir mi presencia, en la alegría y en la tristeza, en la salud y enfermedad, cada alma que se acerque a tu llevándote comprensión y consuelo se sencilla ACÉPTALO, todo lo que recibas hazlo con verdadera humildad, yo estoy cerca de tu en las manos de todos tus hermanos.
Déjate AMAR por mí y tendrás la ALEGRÍA por añadidura. ¡Vive feliz disfrutando todos los MOMENTOS DE ALEGRÍA que te regalo!
Fuente: Libro Amor y Alegría de Ana María Rabatte
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